sábado, 2 de abril de 2011

Recordando a Vero

Hoy quisiera recordar a alguien que dejé algún tiempo de lado y que quisiera que volviera a mi vida, ella es Vero, una chica inquieta que conozco desde hará algunos años y que estos últimos meses ha ido cambiando su filosofía de vida. Recuerdo que cuando la conocí era una persona a la que nada la dejaba indiferente, una persona que se animaba con cualquier cosa en la vida y a la que le gustaba disfrutar de cada momento de la vida. Hubo un tiempo en el que Vero y yo estábamos muy unidas, casi éramos la misma persona, pero, más tarde, nos fuimos distanciando poco a poco y ahora la recuerdo con todo el cariño que se puede recordar a la persona que en algún momento constituyó algo muy grande en la vida de una persona. En algún tiempo me dedicaba a escribir las aventuras de Vero, sus desengaños amorosos, sus pensamientos, sus emociones... y sinceramente, es algo que echo MUCHO de menos. Echo de menos a Vero, la persona que murió dentro de mi propio corazón, quien me daba la vitalidad y la fuerza para seguir viviendo, quien me daba las ganas de implicarme, de trabajar en los proyectos que se me ofrecían en la carrera, pero yo... ya... estoy cansada. Ha sido mucho esfuerzo el que he tenido que realizar estos años y es cuando desfallezco cuando me acuerdo de la fuerza de Vero, aquella chica que no era firme como una roca pero que al mismo tiempo era cálida como el sol.

Ahora que conocéis algo más sobre una amiga de la que os hablaré en el futuro, creo que es momento de empezar a revivir mis vivencias con Vero y rescatarla desde lo más profundo de mi ser para que vivamos juntas nuevamente la gran aventura de la vida.

Porque de alguna manera cuando escribo estas líneas es como si escribiera Vero...

Y es que... querida Vero, la vida sin ti... es como vivir... mi vida sin mí.

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